Las redes sociales y la tecnología no son neutrales: están diseñadas para enganchar. A través de estímulos constantes y descargas de dopamina, afectan directamente al cerebro, especialmente al de los niños y adolescentes. La psiquiatra Marian Rojas Estapé alerta sobre un riesgo silencioso: la sobreestimulación digital perjudica el desarrollo de la corteza prefrontal, clave para la atención, el autocontrol y la gestión de impulsos. En este video reflexionamos sobre la importancia de educar en la tolerancia a la frustración, el esfuerzo y la capacidad de posponer recompensas inmediatas en un mundo que lo quiere todo “ya”. Más allá de las pantallas, el verdadero antídoto está en el vínculo afectivo real, la presencia consciente y el tiempo de calidad. Porque ningún algoritmo puede sustituir una mirada, una conversación o un abrazo. #redessociales #sobreestimulacióndigital
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