Logo de 'Mi Canal' de YouTube, que presenta un diseño estilizado con un corazón y una llama.

LA SENCILLA FÓRMULA DE NUESTRO CEREBRO

Ana, qué placer escucharte. Gracias. Mi pregunta está relacionada con el síndrome del impostor.

Y quería preguntarte: ¿de dónde crees tú que nace esta sensación como de incapacidad, de insuficiencia en el ser humano?

Y segundo, ¿crees que esto sólo lo viven las personas con perfiles más inseguros o esas personas exitosas empoderadas también lo sienten?
Gracias. Qué bien. Está muy asociado ser brillante y brillar con tener la sensación del síndrome

del impostor. Bien, síndrome del impostor, ¿Qué es? Es esa sensación de que cuando has hecho algo bien, viene una vocecita por ahí

y te dice: “Oye, calma eh, que tú esto lo has hecho bien, pero lo has hecho bien porque has tenido suerte

o porque te ha tocado, pero tú no eres realmente bueno.
Es decir que ten cuidado porque vendrán y te desenmascararán

y lo que estás haciendo es engañar a la gente.” Díganme que duro es eso. ¿Es quién le ha pasado esto?

Yo entreno a personas, a personalidades, es decir entreno a todo, a mucha gente.

Pero precisamente el síndrome del impostor yo me fijo mucho en personas exitosas, porque yo digo: “Perdón si alguien con esa capacidad profesional y personal que yo diría: ”Pero ¿qué quieres entrenar de tu cerebro, por Dios, si no puede estar mejor?” Y que me digan que se sienten impostores,

yo digo: “Es que esto deberíamos decirlo en voz alta todos para no sentirnos solos en esta sensación, porque de nuevo, esto es cerebral.””

El impostor aquí es nuestro cerebro. Lo que nos hace dudar de nuestra capacidad vuelve a ser nuestro cerebro.
Y de nuevo, es por una programación. Y la programación es la siguiente, que ésta es muy simple también.

Nosotros alabamos lo que conseguimos con esfuerzo. Y no sé ustedes, pero yo,

de muy jovencita y cuando estudiaba, casi que era o lo haces con esfuerzo o no tiene valor, con lo que yo me acuerdo de mí misma de estar

sufriendo, pasándolo mal y decía: “Venga, pero esto tiene mucho valor.”

No me confundan, yo creo que el esfuerzo es absolutamente maravilloso. Mira juntas talento y esfuerzo y no hay quien te pare.
Es decir, el esfuerzo es necesario. Pero hemos hecho un mal servicio a nuestro cerebro ya nuestra personalidad pensando que sólo vale lo que nos exige esfuerzo.

Porque si quieren uno de los grandes secretos de neurociencia es que si ustedes quieren funcionar mejor a nivel cerebral, está por delante el disfrute de que el esfuerzo.

Lo que ustedes disfruten haciendo algo hará que su cerebro esté tranquilo, relajado, abierto y funcione mucho mejor.
Entonces vamos al síndrome del impostor. Porque cuando yo hago algo bien, tengo esta vocecita, no siempre, porque no siempre existe el síndrome del impostor, pero a menudo viene una vocecita y dice: “Oye, te desenmascararán, esto es mentira.”

Con lo que lo que te hace es privar del orgullo que tú deberías estar teniendo para hacer las cosas bien, disfrutar y seguir expandiendo.
Bien, si nuestro cerebro ha automatizado, que las cosas buenas son con esfuerzo, cuando algo no te cuesta esfuerzo es que no es bueno.
¿Y qué es lo que no nos cuesta esfuerzo? Pues principalmente algo que estábamos apenas hablando antes.

Lo que no te cuesta esfuerzo es precisamente dónde tú tienes tu talento porque te sale de forma más natural. Y por supuesto, las personas que son exitosas

son personas que ya han tenido que enfrentarse a muchas situaciones y las cosas van saliendo con menos esfuerzo.
Con lo cual

puedes caer en la tentación de pensar: "Oye, ya no vale lo que hago." Mira, te pondré aquí un ejemplo de que esto lo hace de forma muy práctica.

Todos los que hemos aprendido a conducir, a manejar, aquí dicen a manejar un carro o conducir un coche que decimos en España,

cuando empezamos, esto es un lío, ¿no? El embrague, miro por el retrovisor, el...
Es decir, bueno, es un desastre. Por mí al menos lo era. Entonces a la mínima que hagas algo bien cuando estás

aprendiendo a conducir, te das una palmadita en el hombro y dices: “Ay, qué bien.” Y puedes llegar a casa diciendo: “Oye, hoy he aparcado, qué bueno, soy increíble.” Y te sientes orgulloso porque has aparcado.

¿Qué es lo que ocurre con el acto de conducir?
Bien, que a medida, o de manejar, a medida que esto lo incorporas,

ahora lo haces de forma automática, donde yo no veo a nadie, yo al menos no me felicito cada vez que aparco. Bien, a veces sí, a veces sí.

Pero normalmente uno ya no se felicita cuando estás conduciendo, mirando por el retrovisor.

Pero, ¿cuándo eres mejor conductor? Cuando estabas aprendiendo

o cuando ahora ya no lo tienes que pensar?
La respuesta está clara, somos mucho mejores conductores cuando tenemos la destreza y lo hemos interiorizado.

Esto es la vida. Somos mucho mejores, somos mucho, con mucha más destreza según pasan los años

y sobre todo si juntas tu talento con esfuerzo y experiencia. Pero tu cerebro no está imprimiéndolo porque no tiene esfuerzo asociado.
Así que de nuevo, es una programación cerebral. Rompamos esto y de manera consciente

lo que hay que decirse cuando tienes el síndrome del impostor es decir: “No, yo lo entiendo, éste es mi cerebro que piensa que sólo

se puede hacer con esfuerzo.” No, el talento con esfuerzo y disfrute es maravilloso y no tengo por qué sentirme impostor, todo lo contrario.
Así que espero haberte respondido. Y si se dan cuenta, casualmente no hemos hablado de nada externo.

¿Se dan cuenta de qué sólo hemos hablado de uno mismo? Desde el primer momento, cuando

les he empezado a hablar de bajar los diez segundos en los 100 metros lisos, cuando los

he hablado de la capacidad de mejora, del margen de mejora que tenemos, de la importancia de creer que las cosas son posibles,

en ningún momento tenemos por qué meter a nadie en esto.
Estamos nosotros con nosotros mismos.

Somos nosotros con nuestro cerebro y con la programación nuestra cerebral, que obviamente han

influido externos, pero los externos, los terceros, éstos no podemos controlarlos.

Está bien saber que lo que nosotros queramos conseguir, nuestro camino de excelencia, nuestro camino de atrevernos a creer

en nosotros, viene de nosotros mismos.
Y todo estamos nosotros con nosotros mismos.
lo que les he contado, y fíjense que a lo que les he contado, y fíjense que hoy me siento muy satisfecha de poder

decirles que lo veo, que no estoy hablando desde la teoría, que lo veo desde la práctica.

Al igual que puedo hablarles de esta traumatóloga, puedo hablarles de muchos casos. Lo que veo claramente es que cuando una persona toma

la decisión en su vida de hasta aquí, se ha terminado,

quiero cambiar esto de mi personalidad, esa pregunta que me hacías, esa parte de mi personalidad la quiero cambiar, ya me he cansado y quiero

ser, eso que decíamos: “¿Y qué quiere ser?,Esto.” Perfecto. Esto es una multitud que tú ya tienes dentro, por eso lo estás anhelando.

Ve a por ella. Enséñale a tu cerebro que quieres ir a por ella. Cree en esto. Verás que es posible.

Con los talentos lo mismo. "Escucha, qué difícil es la vida." Pero, quita tus monedas de oro. ¿Cuáles son tus monedas de oro? Juega con ellas.

No dejes que la vida te supere. Sácate estos comodines y hazte la vida más fácil. ¿Dónde está esto? Juega con esto.
Y además, no sólo juega con esto, sino disfruta viendo el efecto que tiene en los demás esto.
No te dejes caer en el síndrome del impostor. Y para llegar aquí no es más difícil que haciendo estas tres cosas que les he dicho.

La primera es, vayan con seguridad, somos capaces de hacer esto. Cuando quieres cambiar algo

de tu personalidad, demuéstrale a tu cerebro que esto es posible. Miren, yo odiaba hablar en público.

Bien, odiaba, no porque no me gustara, es que lo temía con toda mi alma. Yo podía hablar, pero no delante de un público como ustedes yo podía

hablar frente a cinco personas y no dormir en una semana. No me valía la pena.

Saludablemente sería terrible, porque con todos los que son ustedes ahora, no sé la de días que hubiera tenido que estar sin dormir para venir a hablar hoy.

Cuando yo pude decirle a mi cerebro: “Es seguro hablar delante de personas.” ¿Y por qué es seguro?
Porque puedes vivir de antemano la sensación de poder hablar, de poder transmitir algo

que le sirva a una de las personas que hay. En mi caso yo pienso esto, que le sirva a una de las personas que hay aquí, que cambie un poquito, está bien.

Y esto en mi cerebro le deja seguro, le muestra que es un lugar donde está bien. El segundo es querer.

Debemos poner siempre la ilusión. La ilusión es un maravilloso motor. Es mucho más importante que se conecten con la ilusión, como les decía,que con querer dejar cosas atrás. Ilusionen, disfruten, véanse de una manera expansiva

y disfrutando a la gente que tienen alrededor. Y finalmente, sean flexibles, adaptables, no tengan miedo a sentir que a veces

no tenemos el pie, los pies en el piso, que no controlamos. Esto es parte del desarrollo cerebral.
Y cuando tu cerebro suele irse desde aquí, es maravilloso. Así que el gran poder que tenemos no está

en lo que sabemos hacer, sino en el atrevimiento de pensar lo que creemos que podemos ser.

Y ese creer que podemos ser es fundamental. Y termino con una frase de Gandhi, que a mí me encanta,

y que tiene que ver con esto, que es: “El ser humano o una persona se convierte en lo que esta persona piensa de sí misma.” ¿Qué piensan ustedes de ustedes mismos?

Piensen alto, piensen brillante, hagan que su cerebro crea y adelante.

Muchas gracias.




Descubre más desde DESDE MI CANAL

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


Comentarios

Deja un comentario

Descubre más desde DESDE MI CANAL

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde DESDE MI CANAL

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo